FINAL INEDITO DE FAUSTO EL NIÑO MIGRANTE



REALIZA SU SUEÑO Y NO ES EL AMERICANO

Fausto termina de platicarle a su novia, acerca del presentimiento de su muerte, ella le dice que no pasará nada malo que tenga Fé de que todo irá bien. Llega la noche y es hora de dormir para despertase temprano e ir a, no le quedaba de otra.
Al siguiente día, como de costumbre Fausto se levanta casi de madrugada para alistarse e irse a trabajar, en su camino al trabajo el no deja de pensar en sus presentimientos, la angustia lo carcome.  Al llegar al trabajo, parecía que su jefe se había ensañado con él, le tenía un puño de trabajo, mucho más  de lo debido, no era un buen día para Fausto, pero como buen trabajador y sobre todo obligado por la necesidad de conservar su trabajo,  acata las órdenes y saca adelante la labor.
Casi se llegaba el medio día,  cuando a lo lejos se veían venir varios policías que se dirigían al restaurante, lo temido era real, habían descubierto el restaurante de mariscos en donde Fausto y varios inmigrantes más trabajaban, el dueño nunca se percató de dicho suceso y lo mal que le podría ir por encubrir ilegales, antes de que la migra lo hiciera, el dueño de los mariscos saca casi a patadas a todos los trabajadores inmigrantes que tenía (la mayoría) entre ellos Fausto. La migra al ver el revuelo comienzan a soltar disparos en donde varios salen heridos y dos mueren, Fausto alcanza a huir, dirigido a su casa con un nudo en la garganta, lágrimas en los ojos y con el corazón saliéndose del pecho, le dice a su novia que aliste las cosas, que se regresaban a México, la vivencia en Estados Unidos no era vida.
Más pronto que rápido, imparten su huida, Fausto devastado y decepcionado de él, por regresar con su familia con las manos vacías, decide no irse al Platanar sin antes tener algo qué ofrecerles, así que se van al DF. Pronto logró acomodarse como mensajero en una escuela normalista y aunque no lo crean, Fausto decide invertir su dinero en estudios, quien lo diría después de haber sido un niño al que nunca le había gustado la escuela, decide estudiar para ser docente.
Fueron años y tiempos pesados para Fausto, pues además de estudiar tenía que trabajar y mantener una familia, porque su novia le dio la noticia de que estaba embarazada, ella también le ayudaba con los gastos, pero no podía estudiar.
Tras 4 duros años de estudio y trabajo, Fausto cumple su sueño, pero no el  Americano, sino el de todo mexicano por salir adelante, concluye sus estudios en el Centro Regional de Educación Normal, tuvo muy buen aprovechamiento escolar, fue el mejor alumno de su generación y como era de esperarse rápido le asignaron su plaza, muchos fueron los que se ofrecieron a ayudarlo a ejercer su profesión.
Después de  años de servicio Fausto solicita la ayuda a las autoridades educativas, de fomentar la educación en el Platanar, la comunidad que lo vio nacer. Logró que construyeran una escuela en el Platanar y la gente admirada por dicho suceso no sabían a quién agradecerle; también se les brindaban pláticas para crear  la cultura educativa en esas comunidades y mostrarles la verdadera importancia de la educación.
La familia de Fausto no estaba ni por enterada de que él estaba detrás de esta hazaña, y cuál fue su sorpresa que uno de los conferencistas era Fausto, les platico acerca de su vida en Estados Unidos, y que ni si quiera se comparaba con lo que él estaba viviendo en esos momentos; la familia de Fausto orgullosa decide ayudarlo y crear conciencia en el resto de los residentes de El Platanar, además Fausto contaba con el apoyo de sus antiguos maestros y directores de la humilde y antigua escuela de El Platanar, quienes de una u otra forma también impulsaron a Fausto a elegir esta profesión. Él comenta que nunca se le olvidara su maestra de tercer grado, pues fue quien le enseño los valores de la vida y la importancia de estudiar, aunque él en esos años lo miraba como cosa de nada.
Fausto poco a poco iba progresando, ya tenía una familia formada y esperaba su segundo hijo junto con su esposa; al mismo tiempo se encuentra trabajando como docente de planta en El Platanar a lado de sus antiguos educadores a quienes asignó como maestros y directivos de la escuela, que él mismo fundó, a la cual nombraron en su honor: Escuela Primaria “Lic. Fusto Armenta Sabino”.
También contaba con la manera de ayudar a sus padres y hermanos, brindarle estudios a su esposa, así como al Platanar mismo, los problemas de drenaje, de agua potable y luz eléctrica, iban desapareciendo, la civilización y el progreso para El Platanar iban avanzando cada vez más rápido y su desarrollo era muy notorio.
Entre las conferencias y pláticas que daba Fausto a la comunidad siempre trataba de crear conciencia en los habitantes de ahí mismo, transmitiéndoles valores, contándoles con honestidad todo lo que él vivió y sobre todo demostrarles el verdadero valor que tiene la educación. Dijo: “No es necesario viajar tan lejos en busca de un sueño que quizás no se cumpla, no sabes a lo que te puedes enfrentar lejos de tus seres queridos, dejando tu hogar y muchas cosas atrás, lo que se debe de empezar a hacer es proponerse a mejorar la comunidad aquí mismo, pero teniendo de base la educación, porque con ella se puede llegar a ser mucho más de lo que te imaginas. Con la ayuda de todos podemos sacar a delante El Platanar, porque la unión hace la fuerza, nunca pierdan la fe”. Después de comentar lo anterior, las personas de El Platanar admiradas por las palabras de Fausto comenzaron a mandar a sus hijos a la escuela, empezaban a ver a la educación como la principal fuente de progreso. Las creencias de las familias eran ahora muy diferentes a cómo eran antes, es decir, cambiaron para bien.
Muchas de las personas que migraban hacia Estados Unidos comenzaron a regresarse después de enterarse de la gran transformación que había tenido El Platanar, pensaron “¿Qué estamos haciendo aquí?, es hora de partir a nuestro hogar y apoyar a los nuestros”.
Con la gran influencia de Fausto en el Platanar la comunidad dio un crecimiento increíble, Fausto ahora se encuentra feliz con su familia y orgulloso de lo que logró hacer para el Platanar, él es un hombre integro y un ejemplo para muchos en la comunidad, logró más de lo que el imaginaba, pero ahí no termina la labor de Fausto, todavía le espera una larga aventura al lado de su familia y en el hogar que el ama El Platanar.
Es aquí donde Fausto se siente muy orgulloso con el mismo ya que gracias a un mal sueño el toma la decisión de regresar a su país y trabajar para la tierra que lo vio nacer, siendo esta la historia de Fausto un niño que migro a estados unidos para buscar una mejor calidad de vida para su familia, que se fue de su hogar influenciado en las personas que regresaban de Nueva York, con grandes autos y dinero para su familia, pero la realidad era que ellos pasaron por mucho para lograr dicho objetivo, Fausto viajó con un sueño erróneo, un sueño que el solo porque miro el triunfo de otro, y por qué no sabía a lo que se enfrentaría se fue, dejando a su familia, amigos y a su novia atrás. Cuando Fausto estuvo en estados unidos logró ver la realidad, que el vivir con miedo, esclavo del trabajo, lejos de las personas a las que uno ama, es un sacrificio que no vale la pena por lo poco que se gana mejor decidió regresar y que al momento de regresar a su país comenzó a triunfar, dando muchísimas cosas a su comunidad y a sus seres queridos.
Esta es la historia de Fausto el niño migrante, que queriendo vivir el sueño americano y darle todo a su familia, triunfo más en su país y ahora es un hombre integro al que todos respetan, que tiene una familia y a logrado miles de cosas para su comunidad. 


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